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El impacto del tren
Cuando hace meses anunciamos el pronto inicio de las obras el tren eléctrico y advertíamos de los problemas que estos trabajos generarían, los sanborjinos empezamos a mentalizarnos para que -llegado el momento- dicho impacto nos agarre a pie firmes.
¿Ser o no ser?
Vecinos protestando, dimes y diretes, alcalde-médico que se opone, ministro-médico que contesta, son algunos de los hechos que han ocupado la atención de los peruanos en los últimos días por la construcción del Instituto Nacional de Salud del Niño en nuestro distrito, en la intersección de las avenidas Javier Prado y Rosa Toro.
Muchos son los argumentos que las diferentes partes expresan, los cuales pueden ser válidos o no. Sin embargo, debemos detenernos en algunas consideraciones que sirvan para efectuar una reflexión más profunda y objetiva.
En primer lugar, se debe aclarar la naturaleza del instituto, similar al de neoplásicas, en donde serán derivados los niños que ameriten una atención muy especializada. En otras palabras, su funcionamiento no será el de un hospital que atiende un raspón o una curación de primer orden; será para casos complejos en beneficios de niños no sólo de Lima, sino del país entero.
Un justo malestar
El inicio de los trabajos para culminar el Tren Eléctrico -que pasará por la avenida Aviación así como para ampliar los carriles en la avenida Primavera y construir pasos a desnivel, ha generado las protestas de todos quienes tienen que usar estas vías pero, fundamentalmente, de los vecinos y comerciantes que deberán soportar este caos durante algún tiempo.
Mientras en el primero de los casos, este malestar se prolongará hasta julio del próximo año, en el segundo tendremos que soportarlo hasta octubre del presente. Y por más que se hayan designado rutas de desvíos y se haya programado una campaña de sensibilización, nada logrará disminuir los malos momentos que nos toca vivir.
Con el Perú en el Corazón
Llega el mes de julio y con el: las Fiestas Patrias. Una gran mayoría de personas lo toma como la excusa ideal para salir de la ciudad, descansar, cambiar de aires y disfrutar de los feriados. Para otros, es una oportunidad de compartir en familia, ir al cine o al tradicional circo, reunirse con amigos, en fin, tantas cosas que hacer en los feriados.






