Para los mayores de 50
La idea de crear un blog en Internet y pergeñar algunas vivencias
por escrito se inició hace meses, fue luego que uno de mis hermanos -periodista como yo- cumpliera dos años de exitosa labor en un espacio similar a este. Soy un hombre que nació pasada la mitad de la década del ´50, apenas tengo 52, y participo de todas las
actividades existentes, sean deportivas, culturales, musicales, bailables y, por supuesto, cibernéticas. Por ello mi interés.
Sin embargo, mucha gente de mi generación, no entiende, y parece
que no entenderá, qué el futuro de las comunicaciones ya está
ahí, con sus miles de blogs creándose cada día en el mundo, pero
sobre todo interactuando en muchos temas, con especial énfasis en
los de carácter particular.
“Debes escoger un tema que resulte atractivo” recomiendan quienes
conocen de esto más que yo, un autodidacta que aprendió a manejar la computadora luego de comprarla apenas llegó al Perú allá a mediados de los ´80, y que me sirvió para no sufrir al dejar la máquina de escribir.
Buscando ese tema y porque, precisamente la cibernética es modernidad y los de mi generación ¡ya fuimos! me sugirieron hablar
sobre las angustias de quienes superamos los 35 años para insertarnos plenamente en el mercado laboral. Ya no se trata de currículo, estudios, pergaminos, experiencia y cualquier otra exigencia que bien se pueden satisfacer si nos guiamos por los avisos que salen los domingos en el diario decano. Se trata de que no cumplimos con el principal requisito: ser menores de las tres décadas y media.
Entonces, allí vamos, con nuestros hijos creciendo y comprobando
cómo sus amigos que estudiaron lo mismo que nosotros, pero sin
nuestra experiencia, ocupan lugares de expectativa sólo por cumplir la edad solicitada. Y si a esto se suma que nuestra generación es la de los divorcios, coincidirán que estar sin trabajo y sin pareja es una mezcla explosiva altamente depresiva.
Si Renato Cisneros, con apenas una treintena de años, escribió
durante un año “Busco Novia”, y le tomó ese lapso para conseguir una, imagínense cuánto puede tomarle a uno que superó los 50, sobre todo si el ego masculino pide una muchacha que no pase los 35 (similar a los anuncios laborales).
Gente amiga, en conversaciones muy íntimas, reconoce sus miserias por no hacer realidad uno de los dos grandes deseos del ser humano: un trabajo permanente que le permita ingresos o un amor de pareja a nuestra edad. Y a veces con ambas carencias.
Muchos se preguntarán si no será una terapia que sirva para desahogarme de mis frustraciones laborales y sentimentales. Supongo que quien escribe algo, y mucho más yo un ex estudiante de literatura que abandonó San Marcos para dedicarse al eriodismo, pone mucho de su vida íntima en cada escrito, para qué negarlo.
pero, en este momento tengo un trabajo, que me deja en libertad para presentarles la osadía de blog propio. Igual pasa con mi vida sentimental, estoy tranquilo y sereno. Sin embargo, si saben de una chambita para los mayores de 50 no duden en pasar la voz y lo mismo si hay alguna chica que busque alguna pareja, mis amigos se lo agradecerán.






